Párroco de Progreso emite mensaje navideño.

Progreso, Yucatán a 21 de diciembre. Ante la cercanía de las fiestas de la navidad, el párroco de Progreso, Francisco Mukul Domínguez, emitió su mensaje a los católicos del puerto, invitándolos a vivir esta temporada con tres actitudes, oración, alegría y agradecimiento.

En su mensaje el Presbítero, expresó “Ante el gran acontecimiento que celebraremos ya pronto, bien vale la pena reflexionar qué actitudes debemos tomar para vivir intensamente esa gran noticia que dividió la historia del mundo en un antes y un después… el nacimiento del hijo de Dios, Jesucristo nuestro Señor, que viene a salvarnos y a liberarnos de la oscuridad del pecado, que impide que seamos felices.

Por eso es importante que ante este acontecimiento redentor tomemos tres actitudes que nos ayudarán a vivir mejor, bien y en familia tal celebración.

Lo primero sería la oración. Antes de iniciar nuestro festejo es necesario orar, participar en la misa en familia, estar en la presencia de Jesús, que siempre viene y está presente en la eucaristía. De esa manera no será una fiesta como la hace todo el mundo, sino haremos de esta celebración una fiesta cristiana.

Lo segundo sería llenarnos de alegría. Pero no la alegría que proviene del exceso de alcohol, alegría externa, pasajera y momentánea, sino de la alegría cristiana, espiritual, sana alegría que sale del corazón arrepentido que busca al salvador del mundo. Como lo hicieron los magos de oriente. La alegría del corazón que sale en busca del salvador del mundo que da sentido a la vida y a toda la existencia del hombre.

Lo tercero y también muy importante, es la actitud de agradecimiento. La actitud de todo cristiano católico debe ser la de dar gracias. Dar gracias demuestra nuestra educación, respeto, madurez humana. Dar gracias en sentido espiritual a Jesucristo nuestro salvador, demuestra qué tan agradecidos somos para con Dios, que a diario nos llena de bendiciones y que, sobre todo, nuevamente nos da la oportunidad de celebrar la Navidad con nuestros seres queridos.

Si uno pensara que no hay nada que agradecer a Dios, demuestra así la falta de fe e ingratitud. Pues tengamos en cuenta la vida, el trabajo, la vivienda, la ropa. Incluso el mismo hecho de reunirnos para cenar en Navidad es gracias a Dios. ¿Si él no naciera, cuál sería el motivo de nuestra reunión? Podríamos inventar cualquier motivo, pero sería una fiesta sin sentido”.

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