Pescadores viven amenazados por furtivos.

Progreso, Yucatán a 18 de julio. Amenazas e intimidación viven pescadores en altamar ante el crecimiento de la actividad furtiva en la captura de pulpo, pepino de mar y caracol blanco.

En las últimas los últimos meses con las vedas en las costas del estado, primordialmente el área desde Chicxulub puerto hasta Dzilam, ha tenido fuerte actividad de grupos de pesca de 6 a 9 lanchas dedicadas a la captura ilegal de especies, las cuales se reúnen en espacios pesqueros para protegerse mutuamente e intimidar, amenazar y agredir a todos aquellos pescadores que pudieran acercarse al sitio.

De acuerdo con los pescadores en más de una ocasión los furtivos han arremetido contra las embarcaciones que se acercan a estos sitios o en su caso que se encuentran pescando en el lugar al momento que ellos llegan, aunque si bien hasta el momento no se han registrado ataques físicos, las amenazas han escalado hasta convertirse en amenazas de muerte.

Las principales especies que se capturan en últimas fechas son el pulpo, el pepino de mar y el caracol blanco, siendo la primera de estas la que más preocupa a los pescadores de la costa yucateca, ya que el irrespeto registrado durante este año al molusco, temen pueda repercutir negativamente en la pesquería en los próximos años.

La pesca furtiva registrada en las costas de Chicxulub hasta Dzilam, se lleva a cabo a través del buceo, utilizando ganchos denominados “Bicheles”, así como sustancias tóxicas como el cloro, esto con el objetivo de sacar a las especies de sus cuevas para finalmente atravesarlas; de acuerdo con los hombres de mar además del daño ecológico generado por el uso de sustancias nocivas, este tipo de pesquería resulta ampliamente depredadora al atrapar moluscos hebra con huevas en su interior, evitando la reproducción de la especie.

Por su parte agrupaciones de buzos dedicados a la captura de escama y langosta, manifestaron su enojo contra el furtivismo, debido a que la existencia del buceo de especies en veda, su actividad se ha visto afectada poniéndolos en aprietos al ser acusados de participar en dichos actos, aun cuando por más de dos décadas se han dedicado a la explotación de especies como mero, boquineta, pargo y langosta dentro de los parámetros que establece la ley.

Ante estos problemas los hombres de mar coincidieron en la necesidad de un trabajo coordinado entre autoridades de protección ambiental y la Marina, con el sector pesquero, para que estos últimos puedan tener las vías de comunicación adecuadas para el reporte de actividades ilegales en altamar, que tengan respuesta inmediata por parte de las autoridades, para lograr la captura de los infractores.

 

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