Sector pesquero aloja a cientos de niños pescadores.

Progreso, Yucatán a 29 de abril. Niños pescadores representan cerca del 10% del total de hombres de mar en Progreso, siendo las edades entre 14 y 17 años, su entrada a este sector al convertirlo en el principal refugio tras la deserción escolar del municipio y sus demarcaciones.

De acuerdo con el Director de pesca de Progreso, la entrada de menores de edad a las filas del sector pesquero es un hecho que ocurre de manera constante en el puerto, debido a que este sector representa junto con la albañilería uno de los principales refugios de este grupo luego de abandonar las aulas de clase, debido a diversos factores sociales y económicos; de esta manera se calcula que cerca del 10% de pescadores son menores de edad.

Los jóvenes ingresan a las labores de la pesca entre los 14 y los 17 años, por lo que la gran mayoría presenta secundaria o preparatoria trunca, comenzando en las labores de pesca rivereña y pasando a los viajes luego del primer año de estar metidos en las actividades pesqueras.

Dentro del mismo concepto actividades relacionadas a la pesca, como lo son transportistas del producto pesquero, fileteros, trabajadores de congeladoras, gavioteros, trabajadores de reparación de embarcaciones y demás, cuentan con presencia de menores de entre 20% y 25% del total de su personal según las estimaciones de la autoridad.

Los menores trabajadores en esta actividad carecen de papeles que acrediten su labor, debido a que los documentos oficiales expedidos, tales como tarjetones de pesca, libretas de mar y demás son documentos oficiales a los cuales solo se puede acceder a través de la mayoría de edad, de tal forma que los patrones de barco sustentan la entrada de estos a sus naves a través de permisos de responsabilidad firmados por sus padres o tutores, o en muchos casos llevando a cabo trucos para evitar la detección de los mismos.

Esta situación de ilegalidad en el empleo de los jóvenes para llevar a cabo estos trabajos, los dejan en evidente riesgo, principalmente debido a que no cuentan con ninguna clase de seguro que sustente su estancia en los barcos, pero que ante la necesidad que se vive en sus familias muchas veces, termina por orillarlos a aceptar tales condiciones laborales en favor de unos pesos.

Dentro de las situaciones generadas por la deserción escolar y el alojamiento en el sector pesquero o la albañilería, se encuentran la entrada de menores a las adicciones, tales como el alcoholismo, el tabaquismo y desafortunadamente también la drogadicción.

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