Incrementa el consumo local de pescado y marisco por bajos precios.

Progreso, Yucatán a 02 de septiembre. Bajos precios del pescado y pulpo por el cierre de mercados internacionales, permite el acceso de este recurso a familias locales de Progreso, quienes han registrado un incremento en la compra para el consumo de este producto.

Actualmente los precios del pescado y del pulpo a nivel local han tenido una depreciación de al menos el 50% en el caso del mero y de poco menos del 70% para el pulpo, pasando de un valor que oscilaba entre los $250 y los $200 pesos por kilogramo del producto, a tan solo entre $100 y $150 pesos por kilogramo en el primer caso, y de $100 a $150 a tan solo $40 a $50 pesos para el molusco; situación que ha impactado a otras especies de menor valor en una escala similar, este hecho, ha provocado el cierre de congeladoras, la limitación casi en un 70% del total de la flota pesquera de viaje y restricciones de salida por parte de cooperativas pesqueras con embarcaciones rivereñas, generando con ello la baja actividad pesquera en el municipio y en general en todo el estado.

Sin embargo, los pocos pescadores libres que han continuado con la actividad, mantienen el producto fresco en el puerto, generando condiciones de ventas locales, cuyos precios accesibles han ayudado a que más familias pudieran tener acceso a ellos.

Según explican pescadores de zona como Chicxulub, Progreso, Chelem y Chuburna, sus actividades se han limitado a reducir en la medida de los posible sus gastos de salida, ya sea realizando viajes cortos de dos días, para solo tener un gasto en gasolina y poder alejarse un poco, o simplemente haciendo sus actividades de pesca en las cercanías, en ambos casos el producto que logran traer, en primer lugar servirá para la alimentación de sus familias, mientras que el excedente es normalmente vendido a compradores establecidos en mercados o particulares dedicados a la venta de estos productos preparados y llevados a domicilio, aunque también entregan a personas interesadas en el producto que acuden a las playas exclusivamente a comprar un poco del mismo.

A través de este consumo puramente local, diversas familias de pescadores, a lo largo del puerto de Progreso y de sus comisarías costeras, continúan llevando el pan a la mesa, en medio de una etapa complicada a causa de la contingencia sanitaria por el Covid-19, la cual ha afectado de forma directa todos los sectores económicos.

 

 

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