Freno al turismo por el Covid-19 beneficia a “El Corchito”.

Progreso, Yucatán a 14 de mayo. El mirador ecoturístico “El Corchito” de Progreso al mantenerse cerrado al público como parte de las acciones por la contingencia sanitaria, reporta mejoras en las condiciones de la vida natural y silvestre.

Como ha pasado en otros puntos naturales alrededor del mundo e incluso en las playas de Progreso, la ausencia de enormes cantidades de personas ha generado que “El Corchito” tenga un descanso importante y con ello la vida natural y silvestre ha podido desarrollarse de una mejor manera en el lugar, permitiendo el avistamiento de un mayor número de aves, mamíferos, reptiles y demás, los cuales, al no tener la presencia de paseantes, han logrado tener un poco más de seguridad.

De acuerdo con el personal que ingresa a la reserva, la cual se encuentra alejada de la población por el agua de la ciénega, el sitio permanece en condiciones adecuadas debido a que no se ha descuidado el mantenimiento interno de los espacios, sino que por el contrario se ha aprovechado la detención de visitantes, para poder realizar reparaciones menores y dar mantenimiento varios puntos, todo ello con las medidas de higiene adecuadas.

Sin embargo, la ausencia de la cantidad habitual de personas en el lugar ha permitido observar a una mayor cantidad de vida silvestre tanto en los árboles, como en los ojos de agua, lo que habla de la necesidad que tenía el sitio por un periodo de tiempo tan prolongado como el que vive actualmente, en el que se redujera la entrada al lugar; por lo que esperan que su reapertura, cuando las autoridades lo crean conveniente, significará una nueva oportunidad para los visitantes de redescubrir este espacio, el cual sin lugar a dudas podrá ofrecer una mejor interacción con la vida natural de la zona.

Al mismo tiempo que la reserva permite observar una mayor actividad silvestre, las zonas aledañas, también han tenido incrementos importantes en la movilidad de la fauna, pudiendo observarse cada vez una mayor cantidad de aves en los alrededores e incluso cocodrilos, cuyos avistamientos habían sido cada vez más escasos en el puerto, debido a la invasión y afectación de su habitad, obligándolos a retirarse más hacia las zonas de manglares acuáticos en medio de la ciénega.

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