La red marítima maya.

Por lo común se cree que las primeras defensas de observación establecidas y permanentes en litoral de nuestra Península fueron hechos en época de la colonia española, pero desde siglos antes la civilización Maya había establecido toda una cadena de comunicación costera con sitios que prestaban auxilio marítimo a sus navegantes y que aún existen.

Los mayas tenían sitios establecidos dedicados a la pesca, a la extracción de Sal y al comercio que se realizaba tanto con Centroamérica como con la zona de Tabasco y el Golfo de México. Muestras arqueológicas irrefutables muestran la presencia en Yucatán de los dos diferentes tipos de mineral  “obsidiana” que solo se daban en ambas áreas alejadas de Yucatán.

Se han identificado 150 sitios costeros, algunos sobre la línea de costa cuando la topografía lo permite como se ve en la costa Oriente (Quintana Roo) y otros ubicados en las barras de área o dentro de los manglares o incluso en las riberas interiores de las rías (Yucatán y Campeche). En todo caso la ubicación que presentan servía para trazar rutas de navegación.

En especial destaca la precisión con que las dos linternas del llamado “castillo de Tulum” al ponerles fuego en su interior proyectan dos haces de luz que se asimilan desde la mar  y  permite entrar al quebrado del peligroso arrecife y ponerse a desembarco en la diminuta playa de arena en medio de la obscuridad de la noche.

Hay otros puntos de referencia interior como lo es el canal de Muyil al interior de la Boca Paila que van guiando por el interior de la laguna y dando rumbo para arribar hasta la ciudad interior, aquí se impresiona uno con el canal abierto tantos siglos atrás que permite unir una laguna de agua dulce con el mar abierto sin afectar niveles hidrológicos.

La costa norte se distingue por cerros hechos a mano como el puerto de El Cuyo (“cuyo” significa cerro) donde actualmente está el faro y cuya basamenta es de manufactura maya.

Muy especial ingeniería se manifiesta y conserva en la famosa isla “El Cerrito” cercana a San Felipe, donde los mayas construyeron un camino sobre el mar  de más de 500 mts de largo hecho con muy grandes losas de piedra que unen a una isla artificial de casi 300 mts de diámetro y que era el puerto comercial de la gran ciudad de Chichén Itzá. Este se puede visitar desde San Felipe usando lancha.

En las playas nortes con barras de arenas construían “miradores o concheros” que son pequeños montículos no más altos de 5 mts, usando tzopluk y conchas revueltas con caracoles y arena para darle solidez. Uno  cercano a Progreso y accesible de visitarse es el de la boca de la “Carbonera” al poniente de Chuburná puerto, se tiene que ir en lancha.

Sobre el litoral poniente destacan las ciudades de Muyil con su “isla Burro” y la ciudad de Jaina, sitio ancestral de marcado carácter funerario, con grandes edificios y su isla vigía-cementerio que ha aportado mucha  riqueza arqueológica.

El río de Akimpech marcaba al poblado y  Champotón que era ciudad muy poblada e importante se documenta históricamente que tenía un  templo en una  pequeña isla de sacrificios y calvaras en la delta de la desembocadura.

Al interior de la Laguna de Términos se establecían vigías que marcaban puntos de acceso a los ríos como Candelaria y Palizada, que como sabemos unen ramales con las vías fluviales con los ríos   Grijalva y Usumacinta por medio de los cuales se navega hasta la zona del Petén.

La mayor parte de la navegación maya se daba al interior de rías y  canales entre manglares y lagunas,  (en este tema las investigaciones arqueológicas han aportado valiosa información), de manera que prácticamente todo el año podían transitar mercancías sin importar en demasía el clima pues la costa protegía a sus canoas y los 150 puntos de vigía conocidos se ubicaban a distancias alcanzables en un mismo día,  de manera que podían ir repostando remeros, alimento y descanso a diario.

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