La Matrícula de Mar.

Progreso, Yucatán a 12 de octubre. La navegación siempre ha sido una actividad que los gobiernos desde la antigüedad han regulado para poder brindar seguridad a sus costas y poder controlar el comercio de una manera organizada.

En la época de la Colonia española del siglo XVI al XVIII solo Campeche era puerto internacional habilitado, ahí se concentraba todo el comercio  del Yucatán Peninsular. En 1580 se construyó el primer balandro (barco de un solo mástil) en Campeche llamado “El San Francisco”. Datos históricos  indican que en 1650 se construyó el primer astillero en Campeche donde en 1688 botaron al agua a “La Guadalupe” y en 1725 al buque “El Blandón”, ambos legendarios por su duración ya que se utilizó la durísima madera de “jabín” que supera en virtudes  a otras maderas para el uso náutico.

Se creó en Campeche el gremio de carpinteros de ribera y calafates y en 1640 se estableció una cofradía bajo la advocación de San José.

Cuando a fines del s. XVIII se busca promover el desarrollo de las costas se permite la construcción de canoas y barcos costeros por toda la península y cuando en c.1810 el gobernador de Yucatán d. Benito Pérez de Valdelomar autoriza a Sisal como puerto internacional se da un gran impulso a la navegación y construcción de barcos.

En Progreso hubo astilleros tradicionales con maestros de ribera, algunos que recuerdo eran los de Chicxulub, el de Cocoteros, otro más cercano al malecón y posteriormente los del puerto de abrigo donde el apreciado  Gabriel Loria Jiménez “el pavo Loria” con su familia trabajaba y finalmente el último que subsistió y cerró esa época de gloria el del conocido Jorge Botello “el botellón”.

Los carpinteros de ribera no solo fabricaban barcos, eran grandes técnicos en la construcción de muelles, puentes y manejo de maderos pesados, con un gran  ingenio para resolver problemas, para sacar pesados barcos del agua, para cargar y edificar muchas cosas.

El gremio de Pescadores de Progreso se  estableció en honor a San Telmo desde principios de la fundación del puerto, hace más de 100 años. En su recorrido cada mes de Mayo rumbo a la iglesia muestran bellas réplicas a escala pequeña de barcos pesqueros que llevan algún significado especial para sus agremiados.

Hoy en día los nuevos materiales como la fibra de vidrio y el acero han suplantado mucho el uso de la madera, pero aún quedan muchos barcos de madera en los puertos y la labor de reparaciones continua aunque menos extensa.

El patrón que  gobierna un barco de madera entiende de  la nobleza al timón.

Mis respetos a los  maestros carpinteros de ribera.

*Esta columna de publicación eventual pretende resaltar el privilegio yucateco de nuestra  costa bella y muy rica en naturaleza con que Dios regaló a nuestro Estado.

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