Isla Holbox, la hija oriental de Progreso

Progreso, Yucatán a 14 de diciembre. La quinta ciudad colonial que el Conquistador don Francisco de Montejo siempre quiso fundar era un puerto en el oriente de la península que por su ubicación estratégica apoyara la navegación con Cuba, por rumbos de la antigua “Ekab o el gran Cairo”, lo que es hoy el abandonado “Boca Iglesias” muy cerca a Cabo Catoche y donde por primera vez se puso el nombre de “Yucatán” a nuestra tierra.
Nunca prosperó el tal puerto colonial por la insalubridad del sitio y el aislamiento respecto a las otras ciudades ya establecidas que eran Campeche, Mérida, Valladolid y Bacalar, de las cuales no podrían recibir ayuda cotidiana ni expedita en caso de ataque.

A mediados del siglo XIX ya se reconoce en documentos marítimos la existencia de Chiquilá, un pequeño poblado dedicado a la pesca y que pese a la guerra de Castas este puerto pesquero prontamente volvió a la normalidad y más adelante impulsó la prosperidad de esa zona con actividades como la caña y el corte de maderas preciosas.

A principios del siglo XX ya se contaba con un servicio de correos costero, a cargo siempre de una persona quien en solitaria canoa y a punta de palanca llevaba la correspondencia desde Dzilam hasta Chiquilá y regreso. El correo a Isla Mujeres o Cozumel se hacía en barcos comerciales de ruta regular.
La comunicación establecida facilitaba los servicios y el comercio con Progreso y así fue siendo habitada ya no solo Chiquilá, sino creando el asentamiento en la isla de Holbox, cuyo nombre maya significa “agujero negro”.

La gran mayoría de los pobladores del litoral peninsular oriente y caribe salieron de Progreso llegando hasta islas de Belize donde he podido conversar con personas que orgullosamente identifican y reconocen sus orígenes. Muchos fueron marineros que trabajaban en barcos costeros de comercio menor, actividad que alcanzó su auge en la época en que Quintana Roo se volvió territorio y se establecimiento la industria de extracción del chicle y de las plantaciones copreras.

En los años 1950s un viajero apellidado Verril quien recorrió muchas islas del mundo documentando estudios sobre los peces quedó asombrado cuando en Holbox le llamó la atención el grado de ayuda comunitaria que todos los habitantes se prestaban entre sí,

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